Cierro mis ojos, y tengo la convicción que soy parte del vaivén de las olas
del mar, me arropo entre mis misterios pero con prisa me desato a ratos con
suavidad y otras tantas con arrebato.
Y a pesar que en mi estar siempre habrán espectadores, a medida que el sol se
oculta entre mis misterios, voy quedando en solitario entre mi vaivén.
Dicho vaivén que me hace ser lo que soy, que me da esa esencia particular
pero que es parte de mi caos también, algunos con distancia se deleitan pero la
mayoría le temen a este vaivén que es impredecible
aunque majestuoso a la vez.
Abriré mis ojos de una vez… ya no hay espectadores,
ya no hay sol ni misterios solo vaivén.
ya no escribes más?
ResponderEliminar