lunes, 24 de enero de 2011

En un día de verano...


Era un día soleado, en el cuál el cansancio me la ganaba, vi una plaza y no dude en ir allá, me tiré en el pasto y creo que hace años no disfrutaba de su frescura y su aroma tan particular.

Me dedique a observar, y encontré niños corriendo, jóvenes decorando el paisaje con sus risas imparables, personas mirando la tierra con un toque nostálgico y una viejita con sus gafas leyendo con un gran interés, una libreta gastada donde deja entrever que el tiempo allí se alojaba, no sé porque pero en ella la mirada quedo fijada, tenía tanta curiosidad por saber que estaría leyendo que sin pensarlo, me paré y me senté a su lado, ella creo que ni siquiera se percató, después de unos segundos silenciosos, dije: Que día tan caluroso… ella me miró, sonrió y asintió con su cabeza volviendo a su lectura, sin tener claro en que decir pregunte: ¿y está sola?, con voz frágil y dulce me dijo: Sí, vengo todos los días sola para poder leer mi diario… con rapidez dije: ¿y lo tiene hace mucho tiempo?, perdí su mirada por unos segundos y con tristeza respondió : no lo sé, es por eso que cuando puedo lo leo para saber que escribí… parecía que ya no sabía que decir y sólo remate con un aaahh, bueno en ese entonces ella decidió contarme que tenía alzheimer y que lo lee para recorrer su historia y a las personas que tan feliz la hicieron, y que a pesar que muchas veces dijo: nunca te olvidaré, la vida le deparo otra cosa, pero que curiosamente por las noches se reencuentra con las personas que tanto quiso, y cuando amanece debe volver a leer su diario querido ya que … y hasta que sonó mi celular, tal llamado no me permitió terminar de escuchar su relato, pero le dije que mañana nos veríamos nuevamente que estaría ahí, para hablar con ella, dulcemente sonrió nuevamente y nos despedimos, al día siguiente fui y no estaba, pero al siguiente insistí y volví a ir y no estaba, le pregunte a un caballero que estaba regando si había visto a una viejita, el bajo su mirada y respondió falleció hace dos días, un escalofrío habito en mi cuerpo en ese momento, pero desde ese día que escribo en esté diario para dejar huella de mi historia, porque no sabré que pasará conmigo mañana, porque la juventud es un regalo hermoso pero fugaz, donde el tiempo pasa hacer un enemigo silencioso…