Pasamos viajando y recorriendo los años, como si nos conociéramos…
es más, solía jactarme de lo mucho que sabía de ella … aunque un día, decidí hacer
una parada diferente en el recorrido, fue allí que un viajero desaliñado, me
pregunto el porqué viajaba con los ojos vendados … desconcertada por un momento me lo cuestioné,
más luego una carcajada le di, era absurdo lo que sus labios se habían
dispuesto a narrar, pero a dicho hombre la molestia lo invadió, entre sus cosas
viejas y arruinadas, un espejo saco, frente a mi rostro lo instaló y fue en ese
instante que el telón gris se apodero de mis ojos, y nada logré visualizar… una
pésima broma debía ser, sin embargo mis pensamientos se agitaron y me avisaron
de que no se trataba de una broma, luego el corazón se adueño del discurso y me
informo, que ese telón gris era de mi propiedad, ante eso, los ojos furiosos
exigieron la salida de dicho telón…
confusa y temerosa lo saque, ante
mi sólo encontré a una extraña mujer que estaba a mi lado con los ojos
vendados. miércoles, 24 de julio de 2013
La extranjera
Pasamos viajando y recorriendo los años, como si nos conociéramos…
es más, solía jactarme de lo mucho que sabía de ella … aunque un día, decidí hacer
una parada diferente en el recorrido, fue allí que un viajero desaliñado, me
pregunto el porqué viajaba con los ojos vendados … desconcertada por un momento me lo cuestioné,
más luego una carcajada le di, era absurdo lo que sus labios se habían
dispuesto a narrar, pero a dicho hombre la molestia lo invadió, entre sus cosas
viejas y arruinadas, un espejo saco, frente a mi rostro lo instaló y fue en ese
instante que el telón gris se apodero de mis ojos, y nada logré visualizar… una
pésima broma debía ser, sin embargo mis pensamientos se agitaron y me avisaron
de que no se trataba de una broma, luego el corazón se adueño del discurso y me
informo, que ese telón gris era de mi propiedad, ante eso, los ojos furiosos
exigieron la salida de dicho telón…
confusa y temerosa lo saque, ante
mi sólo encontré a una extraña mujer que estaba a mi lado con los ojos
vendados. jueves, 18 de julio de 2013
Días Soleados.
A medida que el tiempo transcurría velozmente, mi sombra comenzó a ser el miedo… y no vi mejor salida que ser prisionera de mi racionalidad… comencé hacer aquello que no implicará riesgo, a optar aquellas normas que no se encuentran por escrito, pero que son transmitidas desde que nos levantamos, el reclamo cotidiano era parte de mi atuendo y el mejor panorama del día era fantasear con lo diferente.
Un día más, en que
todo mantenía bajo control, me miraste con tus ojos guardadores de luz y me
invitaste a jugar contigo… al comienzo sólo acepte para que te quedaras
tranquila un rato, y poder continuar con lo mío, pero lo que para mí era una simple
simulación de juego… se volvió un
despertar, un reencuentro con lo que un día renegué… hasta había olvidado lo mucho que me podía
divertir con cosas tan simples e irracionales, y junto a tu manito cálida y
delicada… fui experimentando cosas ya
olvidadas, tales como a reírme sin pudor, a mirar las instancias no como un
deber, sino como un querer… comencé a decir lo que no me parecía sin querer
convencer al otro e incluso llegue a olvidar lo que un día mamá quiso para mí.
Aún por las
mañanas los noticieros me informan de lo que debo hacer y todos los días
transito por las calles agitadas, pero
está vez he cambiado mi atuendo, procuro
hacer aquello que me gusta, y la mejor parte del día es compartir con aquellos que su atuendo favorito es el amor.
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